Activar y transformar el espacio
Dinamizar el espacio para que lata a través de actividades, talleres y encuentros, y favorecer que las comunidades lo sientan propio y cambien su uso según sus necesidades.
Acompaño a teatros, museos, festivales y administraciones culturales a entender qué motiva a sus públicos, y a convertirlo en decisiones de programación, comunicación y política cultural.
Parto de 35 años de gestión cultural y de un método propio, aplicado en espacios culturales reales.
Esto empezó en la cola de una sala, preguntando a la gente por qué estaba allí.
En España y América Latina, en entidades públicas y privadas.
He dirigido equipamientos escénicos y ocupado responsabilidades en el Institut de Cultura de Barcelona (ICUB).
INAEM, UCM y AECID.
Aplicado en Sala Ártika y Teatre de la Garriga, con un piloto en Sala Sant Miquel. Preprint publicado y artículo en revisión por pares.
Los datos de venta describen conducta. Para programar, comunicar y justificar una política hace falta entender la motivación que hay detrás.
Tu ticketera y tu CRM dicen quién compró y cuánto. No dicen qué buscaba.
El mismo mensaje para todos funciona poco para casi todos. Cada perfil responde a un argumento diferente.
El no público es la mayor parte del territorio. Se puede conocer sin esperar a que compre.
Encuestas de satisfacción y cifras de asistencia que se archivan sin cambiar ninguna decisión.
Qué equipamientos hacen falta, dónde y para quién, con una base que se pueda defender ante el pleno o la ciudadanía.
Con garantías. Cuestionarios con base legal y consentimiento, contrato de encargado de tratamiento cuando trabajo con tus bases de datos, y sin venta ni cesión de datos de públicos.
Participar en la vida cultural es un derecho reconocido. Lo recoge el artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y lo desarrolla la Convención de la UNESCO de 2005 sobre la diversidad de las expresiones culturales. En España, el Plan de Derechos Culturales 2025-2030 lo convierte en un marco de actuación.
Un derecho no se ejerce si no se entiende qué mueve a las personas a ejercerlo, o a no hacerlo. Saber por qué alguien participa, y por qué no, es el primer paso para que ese derecho sea real.
La mediación cultural es un puente dinámico entre las instituciones y la ciudadanía, con tres funciones clave.
Dinamizar el espacio para que lata a través de actividades, talleres y encuentros, y favorecer que las comunidades lo sientan propio y cambien su uso según sus necesidades.
Traducir el código de las instituciones artísticas y culturales a los códigos de la ciudadanía, y ofrecer un espacio neutro donde poner en común puntos de vista y resolver tensiones de forma comunitaria.
Romper la idea de que la cultura se transmite en una sola dirección, del experto al público. Todo el mundo aporta su saber, y la escucha activa recoge las demandas y las realidades del territorio para influir en el contenido y en las políticas de la propia institución.
Sostener el espacio es la condición para que todo lo demás pueda pasar. El objetivo final es que pasen cosas dentro de él y que esas cosas transformen a las personas que lo habitan.
Mi trabajo sirve a esa mediación en dos puntos: escucha a quien viene y a quien no viene, y traduce el mensaje al código de cada perfil motivacional.
La cultura no tiene un objetivo propio en la Agenda 2030, pero aparece en metas concretas. En la Conferencia Mondiacult de 2022, la UNESCO pidió que la cultura tenga su propio objetivo en la agenda posterior a 2030.
| ODS | Meta | Qué recoge | Dónde encaja mi trabajo |
|---|---|---|---|
| 4 · Educación de calidad | 4.7 | Valoración de la diversidad cultural y de la contribución de la cultura al desarrollo sostenible | Formación y ponencias |
| 10 · Reducción de las desigualdades | 10.2 | Inclusión social, económica y política de todas las personas | Conocer al no público para ampliar la participación |
| 11 · Ciudades y comunidades sostenibles | 11.4 | Proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural | Mapa territorial para equipamientos |
| 16 · Paz, justicia e instituciones sólidas | 16.7 | Decisiones inclusivas, participativas y representativas | Escucha activa que informa las decisiones públicas |
Vindra es la metodología de segmentación motivacional que he investigado, desarrollado y puesto en marcha. Parte de una idea: la motivación no es un rasgo, es un movimiento. Los perfiles describen lo que mueve a una persona en un momento dado, no quién es. Por eso no se clasifica una sola vez: la escucha se repite y es el trabajo, no una fase previa.
Un cuestionario breve, con ocho preguntas de clasificación y una de control actitudinal, identifica los perfiles de quien ya participa. A quien todavía no lo hace se le estima el perfil por inferencia, a partir de tus propios canales.
Una matriz de cuatro criterios (capacidad, relevancia, accesibilidad y progresividad) decide dónde invertir para llegar a cada perfil con los recursos de la organización.
Para una programación nueva, se estima el perfil prioritario a partir del dossier artístico, sin encuestas previas.
Con ayuda de IA generativa, se redacta el tono, el argumento y el momento de cada pieza para cada perfil y canal.
Cada ciclo se cierra con indicadores propios. No cuentan solo cuánta gente compra, sino cómo se mueve: quién responde, quién vuelve y quién se incorpora.
Porcentaje de un perfil identificado que responde a una acción de comunicación dirigida específicamente a él.
Porcentaje de asistentes de una temporada que vuelven a comprar entrada en la siguiente.
Mide cuánto de la programación disponible consume realmente cada asistente a lo largo de la temporada — la diferencia entre una base amplia y pasiva y un público que construye un recorrido activo por varias propuestas.
Porcentaje de personas identificadas como no público que asisten o interactúan por primera vez en el periodo.
Porcentaje de contactos inactivos (doce meses sin ninguna interacción) que vuelven a asistir o interactuar en el periodo.
Porcentaje de personas que cambian de perfil entre dos escuchas consecutivas, medido solo sobre quienes responden el cuestionario directo.
Indicador en validaciónLa motivación decide qué se dice. La edad y el territorio deciden cómo y por dónde.
Son fuerzas del momento, no identidades: una persona puede pasar de uno a otro, y la escucha se repite en oleadas de 3, 6 o 12 meses.
Complementa tu CRM, no lo sustituye. El CRM ejecuta con datos de compra; el método decide qué se dice a cada perfil. Puede aplicarse con o sin CRM.
Compromiso ético. Se rige por el Manifiesto por la Soberanía Cultural y la Biodiversidad Algorítmica, que puedes leer en vindra.es/manifiesto.
Trabajo con organizaciones que quieren conocer mejor a sus públicos y con administraciones que necesitan una base para sus decisiones sobre el territorio.
Cada organización parte de un punto distinto. Las tres líneas pueden contratarse por separado o encadenarse.
Entender qué busca cada público, el que viene y el que no.
Analizo las motivaciones de tu público actual y, por inferencia, las de quien aún no participa, a partir de tus propios canales y de cuestionarios diseñados para tu caso.
Resultados: mapa de perfiles motivacionales, lectura de qué programación y qué comunicación activa a cada perfil, y recomendaciones priorizadas.
Convertir los perfiles en mensajes, canales y campañas.
Diseño y acompaño la comunicación de una temporada o de una campaña, con un argumento y un canal distintos para cada perfil, sobre tu CRM y tus herramientas actuales.
Resultados: plan de comunicación por perfil, mensajes y canales priorizados, e indicadores de seguimiento acordados de antemano.
Entender qué bienestar desea la ciudadanía antes de decidir qué programar.
Escucho de forma anónima a la población general, sin partir de ninguna oferta cultural previa, y dibujo un mapa con tres capas: la oferta instalada, el bienestar deseado y la brecha entre ambos. La escucha se repite en oleadas de 3, 6 o 12 meses para ver cómo cambia el territorio. Sirve a administraciones y a equipamientos culturales. Orienta, no fiscaliza: no juzga a quien responde ni el trabajo de quien programa.
Resultados: mapa motivacional del territorio, brecha de bienestar no atendido, informe de cobertura por zona y grupo, e informe formal que documenta la decisión. Lo cuantitativo indica dónde y para quién actuar; para entender qué ocurre al actuar hace falta evaluación cualitativa.
Talleres, cursos y conferencias sobre conocimiento de públicos para equipos, redes y programas profesionales.
Una sala independiente, un teatro y un espacio de exposiciones. Cada caso explica el problema, lo que hice, el estado real y los resultados observados. Los resultados son de las organizaciones indicadas, que han dado su visto bueno a aparecer aquí.
Porcentaje de clics sobre aperturas de email
de la lista concentra la actividad
reactivación de contactos de email inactivos desde hacía más de un año
puntuación media de satisfacción del público fidelizado (1–10, n=139)
El modelo no aísla su efecto de otras variables. Dato de contexto: +98% de recuperación de espectadores en sala en un año (poscovid, 2021→2022). Refleja el momento de la sala, no el efecto del método.
Próximo caso: mapa territorial para una administración, cuando haya un proyecto ejecutado y autorizado.
El método no sale de una intuición: sale de investigación y de conversaciones con públicos reales.
Investigación aplicada con el modelo de segmentación motivacional y los dos casos de aplicación. Disponible como preprint en Zenodo; su versión académica está en revisión por pares en el European Journal of Cultural Management and Policy.
Newsletter en LinkedIn con análisis y casos sobre conocimiento de públicos y gestión cultural.
Blog de ensayo con análisis y prácticas aplicadas de gestión y políticas culturales.
Artículos y aportaciones sobre cómo se programa y se mide la cultura pública, incluida mi contribución a la consulta de la Comisión Europea sobre inteligencia artificial en cultura.
Cinco decisiones del gestor cultural ante la IA, leídas desde Esquirol: a quién mira, con qué voz habla, qué gesto no delega, quién responde y qué hace con el tiempo. Y…
Esta última semana de septiembre trajo dos noticias sobre inteligencia artificial y cultura en España. Leídas juntas, dan la sensación de que el país por fin está…
Las organizaciones culturales sin equipo de datos ya tienen la IA al alcance. Lo que les falta es un criterio para entender a sus públicos antes de automatizar.

Martí Perramon Llavina. Consultor y especialista en gestión cultural con más de 35 años de experiencia en España y América Latina. Ha dirigido equipamientos escénicos y ocupado responsabilidades en el Institut de Cultura de Barcelona (ICUB). Ha desarrollado formación para profesionales en instituciones como el INAEM, la UCM y la AECID.
Su trabajo se centra en la gestión y transformación de organizaciones culturales, la aplicación de nuevas tecnologías y el conocimiento de públicos, ámbito en el que desarrolló la metodología Vindra.
Entre 1992 y 2005 dirigió el Teatro de la Garriga y trabajó como técnico de cultura, con responsabilidad en gestión, dirección y programación artística. De 2006 a 2008 fue director de Promoción y Difusión de la Música en el ICUB.
De 2008 a 2021 trabajó como autónomo en investigación, docencia y desarrollo de software para distintas empresas, siempre ligado a la producción, la gestión y el desarrollo de públicos del sector cultural. En 2021 fundó Nodos y Públicos.
Cultural Intelligence es la línea de formación, diagnóstico y pilotos de IA aplicada a la gestión cultural, que desarrollo junto a Javier Iturralde.
Cuéntame qué quieres entender de ellos y valoramos juntos por dónde empezar. No hace falta tener un proyecto definido.
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